Durante los últimos días he estado, dentro de la debilidad que tengo, con unos momentos de tranquilidad y quietud en el desarrollo de la condición de ALS, (ELA).
Cada día al despertar, doy gracias a Dios porque sus misericordias son nuevas cada mañana. Aún puedo levantarme, caminar por la casa, lavarme, desayunar, ir a mi computadora, leer un pasaje de la Biblia, poner una música cristiana de fondo, ver lo que escriben mis familiares, amigos y conocidos, contestarles y motivarles. Los cuidos y atenciones de Carmen, mi esposa, sus oraciones y las oraciones de todos mis amigos y conocidos, me ayudan a seguir adelante.
Han pasado seis años desde los primeros sintomas definidos de la condición y me habían dado de tres a cinco de vida. La última vez que fui a la cita de la Asociación de Distrofia Muscular, quiénes están atentos y me han dado equipos que me ayudan, el médico, estaba sorprendido de mi estado. Decía en forma jocosa; eres un caso atípico, nos estas dañando las estadisticas. Pero no es que sea un caso atípico, es que he puesto mi confianza en las promesas de Dios y creo en que el Señor Jesucristo es mi Salvador y Sanador. La enfermedad ha venido a reforzar mi fe, creencia y relación con Dios. Si los afectados por esta u otras condiciones creeyeran ésto, su condición sería mejor de la que están pasando. Les motivo a acercarse a Él.
Jesús dijo en su palabra: "Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia." Juan 10:10b
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